La aparición y la multiplicación de robots y otros sistemas autónomos en nuestra vida cotidiana es un cambio más sustancial de lo que podría parecer. Europa empieza a plantearse propuestas para regular este sector en pleno auge. La expansión de la inteligencia artificial (IA) y de los sistemas inteligentes, autónomos y con capacidad de decisión, replantea un abanico de problemas clásicos propios de la filosofía, relacionados con los dilemas morales.

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